Hace tiempo, un comentario me dio una idea para escribir. Y, aunque se quedó en el tintero durante demasiado tiempo, quería concretar un artículo al respecto. Comentaba Carmen algo así como que existen escritores de primera y de segunda porque nunca sería comparable una Corín Tellado y un Kafka, por ejemplo. Me veo obligado a salir en defensa de la dama (de Corín, no de Carmen).
He tenido verdaderos duelos al sol por esta pregunta: ¿Es la calidad artística algo objetivo o subjetivo?
Después de mucho pensarlo, mi conclusión más razonable es: ¿Qué más da?
Puede uno pasarse la vida debatiéndolo pero si a alguien no le gusta un libro, no le conmueve, no le llega… pues se acabó. Yo creo que, por eso mismo, el arte es fundamentalmente una cualidad subjetiva.
Sí, hay obras que parecen objetivas e irremediables joyas. Nos lo parecen a muchos, a la mayoría incluso. Sin embargo, no hay forma de razonar y argumentar que ese libro es bueno. No se puede convencer a alguien a quien no le haya gustado. Porque no estamos hablando de ciencia, de factores medibles, de leyes demostrables en laboratorio.
Por tanto, creo que lo más sensato es tener un respeto a prueba de todo. ¿Corín Tellado, gran escritora o mero pasatiempo de andar por casa? Supongo que eso no lo debe responder ningún sesudo analista sino cada lector que haya terminado una de sus novelas.
No pienso volver a discutir contigo al respecto, pero se me ocurre a bote pronto un símil que te quiero plantear. ¿Es la belleza algo objetivo o subjetivo? Nunca me ha gustado, por ejemplo, Brad Pitt. ¿Puedo decir, entonces, sin miedo a despeinarme, que Brad Pitt es feo? Indudablemente no.