Los críticos y catedráticos de literatura me parecen seres radicalmente alienígenas, alejados sin remedio del lector e incluso, muchas veces, del placer de la lectura. Comentar, analizar y criticar un texto de forma sistemática nunca me ha gustado. Me hace sentir como un forense. Y yo no quiero diseccionar libros ni hacerles una competente autopsia. …